Premio Dardos

Hoy ceno con un premio para este humilde blog: el premio Dardos.

El Premio Dardos es un premio simbólico que se concede entre blogueros y que reconoce la dedicación, la creatividad y el esfuerzo de mantener en marcha un blog. Me llega el premio de la mano del blog amigo  “tintero y pincel”: gracias por pensar en mí.

Una de las “obligaciones” que conlleva recibir este premio es nominar a otros blogs. Y pensando en su empeño y buen hacer estos son mis elegidos:

Atmósfera cine, por su magnífico trabajo alrededor del mundo del cine

Aventarte, por su dedicación al mundo literario apoyándose en la fotografía.

El ojo inoportuno, por su limpia y sencilla visión fotográfica.

Café desvelado, por un trabajo hecho con buen gusto y mejor inspiración.

Podrían ser más, pero no serían mejores.

Un barrio obrero

Hace algún tiempo mi querido amigo Miguel Rubira me propuso un recorrido fotográfico por mi barrio, el barrio Delicias. La asociación vecinal organizaba un photowalk y no me lo podía perder.  Fue una mañana enriquecedora, recorriendo este barrio de Zaragoza, de origen, y presente, eminentemente obrero.

En la actualidad el barrio Delicias es un barrio multiétnico. Conviven multitud de nacionalidades en sus calles, con los pros y los contras que ello conlleva. En calles como la de Delicias, comercial donde las haya, el ir y venir de personas es constante. Unos de compras, otros de paseo, algunos de paso, de charla…

 

El barrio, como he dicho,  es mayoritariamente de clase obrera, ya desde sus inicios, allá por los primero años del siglo XX. El crecimiento de la industria metalúrgica (entre otras, la famosa fundición Averly, tan de moda hoy por tristes motivos) y la proliferación de la industria que manipulaba la remolacha, atrajo multitud de obreros que se instalaron en esta zona de Zaragoza,  casi despoblada en aquellos años. El barrio creció a ambos lados de la entonces carretera de Madrid, hoy avenida Madrid.

Desde entonces y hasta ahora, el barrio ha crecido en cantidad y también en calidad. El  cambio de sus calles con el paso de los años, ha traido también una serie de dotaciones en forma de infraestructuras de todo tipo: calles peatonales, parques, centros cívicos, teatros, escuelas… además de la natural modernización de sus infraestructuras viales.

 

   

Seguramente no será el mejor barrio del mundo, pero, desde luego, es un barrio en donde el día a día se vive con ese sabor que solo dan los sitios en donde la convivencia de muchas nacionalidades distintas, crea una riqueza cultural difícil de lograr de otra forma.

La leyenda del arco del Deán

El otro día, casi sin querer, me encontré leyendo una historia de, seguramente, uno de los rincones más fotografiados de nuestra Zaragoza: el arco del Deán.

Cuenta una leyenda, desconocida para mí:

 “En el año del señor de 1293, Pascasio de Gormaz, Prior o deán del cabildo catedralicio, deseoso de conseguir un acceso directo que le privara de la insana y peligrosa necesidad de tener que cruzar la calle y, por tanto, arriesgarse a tener que cruzar palabra alguna con cualquier paisano, , estaba empeñado en la construcción de un pasillo que uniera los dos únicos sitios en los que quería vivir: la residencia del Deán y la catedral de San Salvador.

Ante las reticencias que los jurados de la ciudad, con Pelegrín de Alfocea a la cabeza, ponían y la demora que este hecho creaba para conseguir su ansiado pasaje y viendo que no daban solución a su empeño, víctima de su ofuscación y abandonando su alma a la ira, encomendó tal misión al mismísimo lucifer. Como es natural, dada su naturaleza malévola, el diablo accedió a tal petición con una sola condición: el alma de todo aquel prójimo que pasase por debajo del pasaje.

Fuere o no fuere acordado el asunto, el arco que sustenta el pasillo que une ambos edificios está allí. Nadie sabe la cantidad de almas que por debajo han pasado. Tal vez solo el diablo lleve la cuenta…”

No soy creyente de este tipo de historias, pero tengo que reconocer que a partir de hoy, cada vez que pase por las cercanías de este lugar, no podré evitar la extraña sensación de que alguien puede llevar la cuenta de la gente que pasa por debajo de este bello rincón de Zaragoza.

Escuela-Museo del Origami

Zaragoza ha estrenado la escuela-museo del Origami hace poco tiempo. Anunciado como el primero del mundo dedicado a este arte, se puede visitar en la segunda planta de centro de Historias,  ubicado en el antiguo convento de San Agustín; un centro creado con el noble fin de interpretar la historia de la ciudad de Zaragoza, y que se ha convertido en toda una referencia cultural.

Estos días, además de las figuras habituales del museo, se puede admirar una colección de vestidos de papel que son una maravilla. Un rato divertido. Pero, cuidado, hay que pagar para verlo.

 

Algunas imágnes del resto de la exposición del museo.

 

 

   

 

Exposición de Jose Girl. “Misfits”

La fotógrafa José Girl  expone estos días en la sala Bantierra (calle Canfranc 12). José Girl (en realidad Josefa Gómez) es natural de Zaragoza, aunque actualmente reside en Los Angeles, junto con su esposo, el cantante Enrique Bumbury.

La mayor parte de su trabajo fotográfico gira en torno al mundo de la música y en este breve muestra, demasiado breve,  descubrimos gente con carisma, con mucha “vida vivida” y despreocupados de la que les queda por vivir. Retratos en blanco y negro, con fuerza, recios, duros. Genios. Misfits. Inadaptados.

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