Efecto mariposa

“El aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo”. Un pequeño cambio, por pequeño que sea, puede provocar cambios más importantes si se dan las circunstancias adecuadas. Es la conclusión que se puede sacar del tan nombrado “efecto mariposa”.

¿Tal vez esta  envejecida hoja de arce  pueda provocar un cambio, insignificante o no, al otro lado del planeta? Sea como sea, de alguna manera, despertó en mí la curiosidad suficiente para “apuntar, enfocar, encuadrar y disparar”.

Tal vez alguien piense: “vaya pijada” (con perdón)…Pero, precisamente por eso, ya se está provocando cierto efecto: un cambio en el pensamiento de alguien, una opinión…

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Afrihumanos.

No son noticia por lo individual, sino por lo colectivo. “Asalto a la valla de Melilla …taytantos inmigrantes logran entrar…” No figuran nombres, ni historias personales. No hay sentimientos, solo números. Entran a miles cada año en un goteo constante. Incluso ahora, en este mismo momento en que estás leyendo esto, hay cientos, miles de ellos esperando, al otro lado, su oportunidad para “saltar”, para tener un futuro, para sobrevivir.

Su pasado es  pasado difícil, lleno de miseria y dificultades. Su presente es la incertidumbre, el limbo, el purgatorio… Su futuro es Europa, la panacea,la esperanza…

Que dura la vida para unos, y ciega para otros. Pero lo verdaderamente triste es la injusta y egoista comodidad de unos pocos.

La cena en blanco

El parque Grande, la plaza de La Torre Nueva, el Puente de Hierro, la plaza de Los Sitios, la plaza de La Seo y esta última, la plaza de San Cayetano. Son los lugares donde Zaragoza ha celebrado su “cena en blanco”, un evento “clandestino” cuyo origen está en el París de 1988 de la mano de François Pasquier.

Se trata de un evento al que solo se puede acudir previa invitación de alguno de los asistentes, y que, año a año, aumenta su número de participantes.

La “celebración” pretende dar la bienvenida al verano, pero con una liturgia muy concreta: ir vestido de blanco. llevar tu propia mesa de comensales, con los motivos lo más blanco posible, llevar tu propia cena y, después de acabar, dejar todo igual o mejor de lo que estaba. Y todo esto, sin conocer el lugar hasta unos minutos antes. Un desconcierto mágico.

Así que, si alguna noche de finales de junio, paseando por las calles de Zaragoza, te topas con una cuadrilla de locos “blancos” preparando un picnic en medio de la calle…no te asustes. Es la cena en blanco. Un espectáculo.

 

 

    

Planeta en positivo

Animado por la reseña que Carlos Carreter hace en el blog de FeZ a propósito de la exposición del centro de Historias de Zaragoza “Planeta en positivo”,  me he animado a visitarla, junto con la de Gervasio Sanchez en el Pablo Serrano (de la que ya publicaré algo) este domingo por la mañana que he disfrutado, como hacía días.

Como reza su texto de presentación: “Se trata de una exposición de fotografía participativa que abre una ventana a las diferentes realidades del mundo y presenta la fotografía no solo como un fin, sino como un medio para la ruptura de barreras sociales y culturales. Una herramienta que  fomenta la capacidad expresiva y creativa y que resulta didáctica en todo tipo de entornos”

 

Entre las imágenes de la exposición, unas que me resultan familiares: las de Ana Palacios, fotógrafa comprometida, gran persona y, desde entonces, admirada amiga, a la que, en su día, tuve la oportunidad de hacer una entrevista para el blog de FeZ, con el que colaboro.

Tras admirar las fotografías de los fotógrafos que han colaborado con este proyecto internacional y leer sus presentaciones, se pasa al “espacio cripta” donde descubrimos las fotografías realizadas por los niños objeto de este proyecto y que verderamente merece la pena ver.

La exposición, organiza por  la sociedad municipal Zaragoza cultural y el Grupo Deep Focus, estará hasta el 25 de enero para poder ser visitada.

“La paz en el mundo”.

Hoy repasando prensa, una noticia trataba el tema de no sé que certamen de belleza y, enseguida, me ha venido a la cabeza la famosa y manida frase que los estereotipos atribuyen a algunas aspirantes a estos concursos cuando tienen que hacer pública una petición: “la paz el mundo”.

Esto, que en ese contexto puede sonar algo frívolo y “rubiesco”, en el fondo es un sentimiento noble. Comprobar la capacidad de destrucción que el ser humano tiene para con el ser humano es triste. La historia está llena de mini-historias de familias rotas por el dolor que causan las guerras; mini-historias que no son otra cosa que la historia vital personal y que forman parte de la herencia de sentimientos de cada familia.

Ojalá este bagaje sentimental no influyera en las decisiones que algunos toman en contra de otros y que, estas, se tomarán desde la simple objetividad por el simple bien de todo ser humano.

Memorial a las víctimas de la guerra civil y la posguerra del cementerio de Torrero de Zaragoza

 

 

Extremos

El tan traido y llevado cambio climático ya está aquí. Somos testigos de ello. Periodos de devastadora  sequía vienen precedidos por episodios de riadas, que todo lo arrastran.

No sé si llegaremos a enderezar esta situación, si nos tendremos que acostumbrar a estos extremos o si esto podrá con nosotros. Pero es lo que hay y vamos a ser testigos sufridores de ello.

 

Paseo por las salinas

Amanecer de enero de 2012. Esa mañana me decido a visitar una salina (ya abandonada) que había oído nombrar alguna vez, pero que no había tenido la oportuniad de visitar: la salada de Mediana. El lugar no es de una belleza espectacular, pero destila una extraña atracción… a pesar del frío.

Frío que no me impide disfrutar del paisaje simple y sereno. Allí parado a orilla de la salina, quieto, con el único sonido del aire rozando las abrigadas orejas, con las manos enfundadas en guantes, la cámara colgando del cuello, y el sol intentando calentarme la cara, paradójicamente, se siente lo mismo que cuando estás sentado al calor de un fuego de chimenea con algo caliente que beber: una paz interior, y exterior, difícilmente explicable.

   

   

   

   

Lo que queda de otoño

Tenemos otoño hasta el día 22 de diciembre. Y esta año ha venido tarde porque el verano ha alargado sus días hasta bien entrado octubre. Pero ya podemos disfrutar del color que viste la naturaleza estas fechas. ¿Es posible que sea la estación más bonita, fotograficamente hablando?

 

           

 

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Ángel González (extracto de”el otoño se acerca”)

Atardecer fallido.

Los fabricantes de cámaras fotográficas han tenido la “gran idea” de incluir cámara de video en nuestras cámaras reflex. Hasta hace unos días, era algo que tenía ahí, pero que no había tocado (bastante tengo con pelearme con los ajustes de fotografía). Y, hete aquí que el otro día me animé a probarla, con un resultado aceptable. Algo que no sucedió en la siguiente ocasión. Mientras que el primero fue un amanecer, este segundo intento fue un atardecer. Una caida de sol completa, con todo el círculo solar desapareciendo en el horizonte. Y no fue bien. Algo falló en el enfoque. Una pena. Una oportunidad perdida.

Por lo menos conseguí una  bonita fotografía de ese atardecer.

Pero lo seguiré intentando.