A la deriva

Con la recien acabada cumbre de Lima sobre el cambio climático (la cumbre del clima en Lima, suena a chiste) , nos hemos quedado como estábamos. Dicen que al final se logró un “acuerdo de mínimos”: en este caso los mínimos no son, ni medianamente, lo deseables que deberían ser a estas alturas de la “película”.

En unos pocos años la temperatura del planeta ha subido 0.68º centrigrados, y va en aumento. Ya nadie niega que estamos sufriendo un calentamiento global, y que el principal causante de ello son los altos niveles de CO2 de nuestra atmósfera. Nos enfrentamos a una situación jamás vivida por el ser humano. Y, a pesar de ello, todavía no nos queremos dar por enterados, o, al menos, la clase política dirigente, que se empeña en mirar hacia otro lado y atender otros intereses.

Algo tiene que cambiar en la mentalidad política del planeta para empezar a tomar medidas al respecto, o, probablemente, no lleguemos ni a tener la oportunidad (de ciencia ficción, pero presente en el imaginario futuro de algunos científicos) de descubrir otro planeta apto para ser colonizado y explotado.

La cumbre de París 2015, (que aspira a sustituir, y superar, el “protoculo” de Kioto) espera.

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Chocolate y fotografia o fotografía y chocolate

Como cada año, el grupo fotógrafos en Zaragoza- FeZ,  en el que desarrollo mucha de mi actividad fotográfica, realiza un paseo fotográfico que acaba en chocolatada. No sabría decir si ese día la fotografía tiene mucha importancia, o es el final dulce lo que más atrae (apostaría por lo segundo) Es un día de roce, de besos, de abrazos, de amigos, de felicitaciones navideñas y buenos deseos.

Sea como sea, el caso es que nos juntamos un puñado (un buen puñado) de fotografos. El paseo fotográfico en sí, resulta ser muy corto pero muy intenso: en los alrededores de la plaza del Pilar de Zaragoza  suele haber siempre mucha actividad, pero en estas fechas pre-navideñas mucha más. Asi pues, los motivos no nos faltan, y la animada conversación entre amigos, tampoco.

 

   

 

El momento chocolate (con churros, of course!!), ofrecido en el restaurante Las Palomas por segundo año consecutivo (aquí hay que decir que se portan estupendamente con nosotros, Su paciencia  y el servicio son magníficos) empieza con un breve repaso por lo que se ha hecho y lo que se prepara  por hacer, y el año promete ser de los de “agárrate que vienen curvas”. Y ya metidos en harina, o mejor dicho en chocolate, la tarde discurre con alegría y buen humor,  en compañía de amigos y compañeros.

 

 

Resulta ser una tarde distinta, simpática, especial. Una de esas fechas que se marcan en el calendario.

Huellas

 

Queramos o no, dejamos huella por donde pasamos.

Para bien o para mal, lo hacemos. Pero a veces es el

camino el que deja huella en nosotros.

El paisaje, el momento, la ocasión, la compañía.

Hasta el olor, el sonido.

Todos tenemos un camino en el recuerdo. Un camino

en el que las huellas que hayamos podido dejar,

seguramente, ya habrán desaparecido, pero cuyo

recuerdo nos acompañará siempre.

Tal vez la huella que tenemos que dejar

no es la que dejamos al andar (en el sentido

físico de la palabra) y si la que dejemos cuando

lleguemos al final de nuestro camino.