A la deriva

Con la recien acabada cumbre de Lima sobre el cambio climático (la cumbre del clima en Lima, suena a chiste) , nos hemos quedado como estábamos. Dicen que al final se logró un “acuerdo de mínimos”: en este caso los mínimos no son, ni medianamente, lo deseables que deberían ser a estas alturas de la “película”.

En unos pocos años la temperatura del planeta ha subido 0.68º centrigrados, y va en aumento. Ya nadie niega que estamos sufriendo un calentamiento global, y que el principal causante de ello son los altos niveles de CO2 de nuestra atmósfera. Nos enfrentamos a una situación jamás vivida por el ser humano. Y, a pesar de ello, todavía no nos queremos dar por enterados, o, al menos, la clase política dirigente, que se empeña en mirar hacia otro lado y atender otros intereses.

Algo tiene que cambiar en la mentalidad política del planeta para empezar a tomar medidas al respecto, o, probablemente, no lleguemos ni a tener la oportunidad (de ciencia ficción, pero presente en el imaginario futuro de algunos científicos) de descubrir otro planeta apto para ser colonizado y explotado.

La cumbre de París 2015, (que aspira a sustituir, y superar, el “protoculo” de Kioto) espera.

Lo que queda de otoño

Tenemos otoño hasta el día 22 de diciembre. Y esta año ha venido tarde porque el verano ha alargado sus días hasta bien entrado octubre. Pero ya podemos disfrutar del color que viste la naturaleza estas fechas. ¿Es posible que sea la estación más bonita, fotograficamente hablando?

 

           

 

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Ángel González (extracto de”el otoño se acerca”)